…al explicar Don Quijote a Sancho
que los caballeros andantes
“no podían pasar sin comer y sin hacer los otros menesteres naturales”,
le reveló una verdad cimental
y es la de que los caballeros andantes
“eran hombres como nosotros”…
(Vida de Don Quijote y Sancho, Miguel de Unamuno)
Con los días,
la memoria de lo ocurrido en la ermita de las perlas
trajo a Suiko una palabra que había tenido
en la punta de la lengua desde entonces:
Majestuosa…
“Quizás posada sobre el Sumida-gawa,
majestuosa,
como la Luna llena…”
Sí, la majestuosa luna posada sobre el río Sumida…
Eso es lo que quise decir, pensó.
Curioso,
ella era una mujer solitaria,
que llevaba mucho tiempo escribiendo.
Pero, cuando el Señor Cascada de Hilos Blancos
hizo la pregunta por la verdad,
sintió un vivo impulso por responder.
También dudó,
era posible que su anfitrión no precisara una respuesta
o, peor aún, que esperara una respuesta inteligente.
El caso es que lo dijo, y no bajó la mirada.
su verdad sobre la verdad era wabi, modesta, diminuta.
Pero, suya.
Shiraito –taki, la miró con severidad,
Y ella se obligó a sostener su mirada.
Vino luego un espeso silencio que le pareció un año,
hasta que ambos estallaron de risa.
Los demás se miraron desconcertados,
Y, como suele ocurrir en estos casos,
muy pronto todos reían.
Las cosas iban de este modo,
ella no necesitaba aprobación.
Lo mismo daba
decir verdades incompletas,
pequeñas
o
un disparate majestuoso.
Sintió nuevamente el placer de la risa trepando
desde el vientre hasta sus labios.
Muy próximo,
entre el seto y el bosquecillo de bambú,
alguien también reía…
la verdad y el disparate crecen en el mismo jardín.
Abrazos
Yo dirîa que el arte estâ no sôlo en lograr la atenciôn del otro (lo cual implica ya un trabajo y una voluntad ‘artîstica’), sino en escuchar al otro; conversar es lograr una convergencia que si no es de puntos de vista, sî lo es de atenciôn. Caminar por la misma senda un momento. Cuântos (falsos) conversadores no esperan mâs que ser escuchados!
Un abrazo desde las puertas del invierno
“Decir verdades incompletas, pequeñas o un disparate majestuoso. Querida Niée un placer volver a leerte. Todos necesitamos ser escuchados. Una necesidad que nace del más profundo del ser humano. La individualidad. Luego esta lo de la empatía. Rasgo que caracteriza a los privilegiados.
Un cariñoso saludo.