“La mota de escarcha se deshará
al levantarla de la hoja de bambú…”
(Historia del príncipe Genji)
Así las cosas,
para comenzar a hacer es bueno deshacer.
Por eso no era casual que Suiko recordara Kiokusui no.
No sólo por el hambre que sintiera en esos días.
Ni por la lluvia,
que le causara profunda impresión.
Sino más bien por el regalo
que recibió esa antigua tarde de abril en el Lugar de las Hojas Incontables.
Y le parece ver otra vez bajo la lluvia de sakura
a los poetas invitados,
cuando al despedirse
se entregaron con cortesía
un modesto presente.
Le parece ver al Señor Pabellón de la Mirada Pura
(regresando del Templo del Dragón Apacible donde se encuentra ahora)
inclinado entre los cedros y los cipreses blancos.
Y lo ve, en realidad, entregándole como esa vez
su tintero,
y un pincel
de
bambú.
Después de todo, fue ese gesto
el que llevó a Suiko por el camino de la escritura.
(Shodo…)
Y del silencio…
Ahora,
el Honorable Señor Cascada de Hilos Blancos
la invitaba al Conversatorio de la ermita de las perlas, en el interior del interior del “jardín hacia la grulla que vuela”
Y Suiko se preguntaba:
¿De qué podría conversar ella en la ermita de las perlas
cuando de tanto escribir en silencio había perdido para siempre miles de palabras pronunciadas?
¿Qué palabras olvidadas?
¿Qué sonidos?
¿Qué podría decir ahora una campana de viento
gastada por los años de ser movida por la brisardiente?
¿A quién?
![meifang17[1]](http://marcelahadar.files.wordpress.com/2011/10/meifang171.jpg?w=300&h=243)
Deshacer… un palabra ta poco usada en su sentido verdadero.
Desarmar algo que estuvo y que tiene parte de nosotros y que al deshacer, o esfumar o terminar se lleva un poco de nuestro ser, de lo que fuimos.
Pienso que sus palabras, las suyas, las que conoce, no están perdidas.Solo entumecidas por falta de calor, pero ya recobrarán su fuerza y remontarán vuelo en nevos y hermosos relatos de nuestra querida Suiko
Un saludo querida amiga Nièe.
Entrañable “Señor Pabellón de la Mirada Pura”…
por vieja que sea la campana siempre sonará, sólo algo tiene que tocarla. Y alguien, en algún lugar, escuchará lo que dice.
un abrazo