Levántate, compañera mía,
hermosa mía, y ven (…).
Porque, mira, ya ha pasado el invierno,
y las lluvias ya han cesado…
(Cantar de los Cantares)
Tsuki –yo y el señor Yoshi latían en la imaginación de
una mujer que solía contar historias a sus amigos,
desde un jardín interior al que llegaban
por un Sendero Sinuoso.
Vivían como el que más,
en un espacio reservado
a la refinada rusticidad de la existencia.
El sentido wabi de la vida…
Los nombres de la rosa,
Misuno, Mitsuo, señora Hu, Sui ko, Tsuki –yo.
Los nombres del sol,
Yoshi, marinero amarillo, brisardiente, Enshu,
Amado Arco del Mediodía,
Señor Sun…
Los que han probado nombrar personas y cosas,
sabrán que es tarea de largo aliento.
Sabrán,
que llega un momento en que las palabras se alzan, crecen, se extienden.
De tanta potencia y recursividad que les pertenece,
se mueven…
como las raíces de un árbol que buscan agua bajo la tierra.
Y saben que un día habrá que soltarlas donde pertenecen,
al viento…
Así fue como ocurrió que Tsuki –yo y el señor Yoshi,
olvidados de la mujer que los pensaba,
(y olvidada ella de que los pensaba)
se nombraron a sí mismos compañeros,
Y descubrieron que esa palabra guardaba un pan.
Un pan dorado y crujiente, que cuando lo comían
no sentían el hambre que se padece al sentirse solo…
Para entonces, la meditación del tantra los había llevado muy lejos.
Beso a beso,
recorrieron los siete centros de sus cuerpos,
los siete aromas,
Y la serpiente de luz hizo el camino desde sus sexos a la corona,
y de regreso, una vez, y
otra vez…
Así las cosas, un loto blanco,
un loto de mil pétalos
coronaba sus cabezas…
Y mientras ellos se amaban,
el samurai exiliado del laberinto del Señor Sun
deambulaba solo bajo el ciruelo rojo.
Confundido,
cerca del pozo,
derrumbados sus límites.
Exasperado, en fin,
de
tanto
aroma
a Loto Sagrado,
el viejo samurai se marchaba lejos.
FIN
![loto_blanco[1]](http://marcelahadar.files.wordpress.com/2010/12/loto_blanco1.jpg?w=300&h=224)
Y ahora es el invierno el que se marcha en el Sur.
Nombrar es algo poderoso. Nuestros nombres occidentales han perdido, por desgracia, toda significación. Cada cual debe habitar su nombre, más que lo contrario.
“Y descubrieron que esa palabra guardaba un pan”, me ha encantado esta frase. Además, creo profundamente en la amistad, pese a este mundo venal y convenido.
Y en los lazos que no se ven.
Te deseo un lindo fin de año y un lindo comienzo del siguiente, y un lindo verano.
Desde la nieve y el cero,
un cariñoso abrazo
El mágico poder de los nombres, que encierran el significado de la persona que los utiliza, que en elaguna medida van forjando su carácter, su postura ante la vida; y a la vez, constituyen su protección, su totem, el espíritu de sus ancvestros que le iran moldeando.
Desgraciadamente en Occidente se han perdido estos significados, en al guna medida se ha privado a los seres de parte de su poder y espiritualidad.
Un abrazo Niée.
Estuve aqui…disfrutando.
Gracias amiga Nièe.