Cuando contigo esté el amigo más querido,
tomad la decisión de pasar el día juntos.
Bebed de gozo, cantad bebidos,
Dormid ya roncos…
(Tung Chungfeng)
Cuando después de algunos años el Señor Yoshi se presentó nuevamente ante Tsuki –yo, ambos ya habían descubierto que tenían una serpiente enroscada en la base de la columna vertebral.
Qué afortunados, algunos jamás se dan cuenta…
Por lo demás, aunque coincidieron en esa espléndida circunstancia, en muchos sentidos seguían siendo tan distintos como siempre:
Yoshi gustaba del otoño con sus matices ocres y rojos; su piel era cálida; su cuerpo, anguloso; su energía era rápida, luminosa, seca, dura, clara.
El era como una caída de agua que Tsuki –yo amaba contemplar…
Tsuki –yo, en cambio, prefería el azul que toma el cielo cuando hay luna llena, su piel era fresca; su cuerpo, curvo; su energía era lenta, sosegada, húmeda, blanda, sombría.
Ella era como una poza de agua en la Yoshi se sumergía con placer…
Así, en el sentido Wabi Sabi de la vida, siendo imperfectos eran perfectos uno para el otro, y ese reencuentro en las postrimerías del Año del Tigre era una pausa en la fugacidad de la vida, una promesa para sus sentidos, una celebración inesperada.
Sin duda, la Rueda del Cielo giraba otra vez en su favor, y como en todos los años en que se conocían, ya habían aprendido que algunas cosas no es necesario decirlas, fueron corteses uno con el otro, se dieron la bienvenida con un beso, y mientras bebían una taza de té hablaron del otoño del que él venía y de la primavera en la que estaba ella.
Después de todo,
¿Qué más podían decirse una Campana de Viento
y un cuenco repleto de Líquido de Jade?
Imagen “El ciruelo rojo” de Pulo: http://loscuatroelementos.wordpress.com/
Este reencuentro promete ya ser una experiencia para el goce, ya anticipado en la calma que nos proporciona la lectura de estas primeras palabras, siempre cálidas y llenas de matices.
Nuevamente consigues despertar la necesidad de esperar el desarrollo de la nueva historia. Gracias por todo ello, Niée.
Un abrazo
Encuentro promisorio de ‘temblores’ mâs allâ de las palabras.