Al otro lado
faltaba poco para celebrar Tanabata
en la séptima noche del séptimo mes
del calendario lunar.
Mitsuo había bebido la tisana de lavanda como todas las noches
para espantar los sueños.
Pero, en las primeras horas de la mañana, soñó.
Tras la mampara shoji escuchó el viento agitando las ramas
del bosque de bambú,
el crujido de seda de un kimono
y el rumor de agua
que anticipa el misterio de las sombras descalzas.
Era tan sigilosa la presencia
que no podía saber si aún estaba
o si ya se había marchado.
Buenos días, Mitsuo, dijo Hayku con cortesía a la sombra densa.
Buenos días, Señorita Kuei, contestó Mitsuo a la sombra ligera.
Mitsuo despertó y el desconocido nombre que el Señor Sun otorgó
a la mujer alta y flexible como árbol de bambú
aún estaba posado en sus labios como una garza pequeña.
Y un intenso aroma a cedro, canela y almizcle
Superaba el peso del aire.

Gracias. Muy agradecida por estge post.. Es tan hermoso!…
Comparto la opinión de Melusina. ¡Es hermoso!
[...] “Y un intenso aroma a cedro, canela y almizcle Superaba el peso del aire“. “Niée”, La sombra descalza de la Señorita Kuei [...]