
El jardinero Kanto había llegado con la corriente negra,
sabía lo que era
morir antes de morir,
y le construyó a Mitsuo un jardín de piedra.
Talló la lámpara yukimi
y un pozo.
Derramó un sendero de piedras sobre la hierba,
Y con once varas de bambú hizo la verja y los nudos de rigor,
guardando la vara número doce
para que cayera desde ella el agua sobre el pozo.
Fue en junio,
avanzada la noche del solsticio de invierno,
cuando estuvo terminado
y Mitsuo encendió por primera vez la lámpara Yukimi
En silencio
Lentamente
Al otro lado,
el sol estaba quieto y ardiente.
.
Tu texto supera la belleza de la imagen y hace que saboreemos en todo su esplendor el lugar que recreas, cierro los ojos y me inunda la paz. Gracias.
Un abrazo