La fugaz imagen de una lámpara flotando sobre el río perturbó a Mitsuo,
porque cuando el señor Sun ardía en deseos de caminar sobre su piel,
ella lo sabía.
Era fácil darse cuenta,
el río se llenaba de lámparas flotando como medusas de papel rojizo,
y luego, la más brillante,
se levantaba del agua impulsada por el viento,
penetraba en la pagoda que ella era
y la encendía.
Era una sutileza de sus almas.
En Japón,
la gente todavía llama a ese evento Tanabata,
y cuelgan deseos del bambú para hacer una fiesta
en memoria del momento perfecto en que Altair y Vega,
la estrella más próxima al sol,
complacían sus deseos,
en la noche del séptimo día en el séptimo mes del calendario lunar.
El caso fue que a ella
le pareció ver una lámpara flotando sobre el río.
Imagen cautivadora, texto cultivado y preciosista, todo ello refleja el nacimiento de un delicado deseo.
Logras siempre atraparnos en la magia de tus palabras y transportarnos a un mundo mágico de sueños.
Gracias Niée, saludos.