LA ESENCIA DEL SEÑOR MALAMADO
Abril 25, 2008 por Niée

En efecto, Hayku lo identificaba con el Malamado y ese era el significado que le otorgaba en el lenguaje a un desconocido que le había enseñado a ver reflejado sobre una servilleta de lino blanco el color de ese vino sui generis.
Por la misma razón, sabiendo que el lenguaje establece un vínculo indisoluble con nuestros actos, ella tendía a creer que el Señor Malamado vivía la desolada realidad de ese nombre, y si somos justos, era el único que podía otorgarle a un hombre que había sido apenas un transeúnte más en su imaginario.
Pero, él se presentó formalmente y la afirmación de su verdadero nombre implicó la descripción solar que hacía de sí mismo; y sin detenerse allí, le preguntó a ella el suyo que era en extremo lunar, desde ese momento ambos se hicieron responsables de haber expresado el génesis de sus seres, toda vez que el acto de presentarse estaba, como era de esperarse, completamente desprovisto de inocencia.
No señores, no fueron inocuas las proposiciones dando cuenta de dos realidades que se aproximaban sutilmente a través del lenguaje y tampoco lo fue la declaración que vendría enseguida, porque ambos ya estaban involucrados emocionalmente en el discurso y comenzaban a superar sus prejuicios para reemplazarlos por otros.
Por otra parte, sin saberlo, el Señor Malamado había sido testigo de una afirmación cierta por parte de Hayku, él buscaba en verdad una esencia… dioses, es triste decirlo, pero me da la impresión que él no comprendió cabalmente la compleja pregunta, tal vez porque era incapaz todavía de leer entre líneas lo que una mujer extraña quería realmente decir a partir de lo que decía, en consecuencia, no encontró más alternativa que evadirse desde una muy masculina interpretación literal:
Así es, Señorita Hayku, busco esencia de bergamota.