LA ROSA PERPLEJA
Abril 23, 2008 por Niée

Daimon terminó de instalar el telón y los demás artefactos cuando las estrellas ya estaban en trance de parto; entonces fue que el primer movimiento del Claro de Luna de Beethoveen se oyó en los cuatro puntos cardinales de La Rosa; y él, investido con la autoridad secreta de los ángeles, gritó a todo pulmón la pregunta de Bécquer
¿Qué es poesíaaaaaaa?
Su voz antigua viajó por el laberinto de aire de las calles del pueblo y La Rosa perpleja vio proyectar en un espejo blanco su diapositiva vital:
Pan saliendo del horno curvo de barro…
Manteles blancos cubriendo los quesos en la cabaña del alto…
Los pies de Francisco, piedras rosadas a medio sumergir en el agua del río…
Banderas de humo izadas sobre todas las cosas que pueblan el mundo al mediodía…
El lento origen de un panal suspendido de un tejado…
La Jacarandá, violentamente violeta bajo la viva luz de Los Andes…
Catalina Alveal columpiando su languidez de dríade de siete años en las ramas de un sauce…
Melgas en la tierra, abiertas como bocas llenas de semillas…
Caminos perdidos, hechizados de ñipa…
Arrayanes aplicando estrategias florales en la epifanía del mundo…
Y una nuez escondida a sangre y fuego entre la hierba del Tercer Lugar…
Una vez terminado el primer atentado, Solsticio nos invitó a todos a beber chocolate en el solar y, entre el gentío curioso, el aroma a canela y el clavo de olor, crucé una breve mirada con Daimon.
De algún modo tenía que plantearle que me sentía agredida.
No sé con qué definición quedarme.
Un saludo.
Bellísimas imágenes que invaden. Gracias por la exquisitez de tus relatos. Una bocanada de aire puro en esta noche de desvelo interminable.
He llegado a tu blog sin saber lo que me iba a encontrar y me he quedado prendado de él. Preciosas imágenes y relatos sorprendentes. Tendré que volver, sin ddarlo.
Gracias