BOMBÓN ASESINO
Marzo 27, 2008 por Niée
Misuno era letal.
Se había perfeccionado en el sencillo arte de comer un bombón y, aún cuando se balanceaba peligrosamente en los cuarenta, su presencia en la vida de su amante era como una Casa del Té en el país del Sol Naciente: bella, delicada y deleitosa; una casa silente con un sendero hacia su jardín de piedra interior; hecha para vivir y morir en ella enfermo de la melancolía que nos ataca cuando somos demasiado felices.
No había remedio, Misuno era una mujer que hacía de comer un bombón una ceremonia zen: una experiencia directa y matemáticamente simple; asunto de sabiduría y un deleite en línea directa al satori.
No en vano llevaba prendida en su memoria genética las artes de la dinastía Sung en preparar y servir en el cuenco abierto de su cuerpo la espuma del líquido de jade, el té verde.
Té verde y un bombón, ese era su alimento, y por esos días, era todo lo que le ofrecía de comer y beber al Señor Sun, un bombón relleno de té verde.
Y el señor Sun moría lentamente sin saberlo.

[...] a saber, una que se alimentaba de chocolate y té verde, lo que la convirtió finalmente en un bombón asesino; se parecía en todo a ella, aunque había algo diferente que lo [...]