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ROSA PRISTINA

Rosas de Álvarez Aravena

Tras una larga noche de insomnio en que contó uno a uno los puntos de luz que se dibujan en el negro universo del desvelo, el señor Hu decidió que era tiempo, y a primera hora de la mañana, la más joven lavó y vistió el cuerpo del hombre que se beneficiaba de ella sin verla, y le ofreció un cuenco de leche endulzada con miel que él rechazó.  Continuar leyendo »

EL SILENCIO DEL SEÑOR HU

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A través de la historia del odre de los vientos que recibiera Ulises para regresar a Itaca, Afrodita me entregó una interpretación mítica para la palabra latencia. Entonces, imaginando el sobrecogedor instante que precede a un temporal de viento y lluvia, pude comprender el mutismo del señor Hu ante lo que ocurría en su casa. Continuar leyendo »

EL TÉ PROHIBIDO

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La casa de Afrodita era la casa del aire, tan arriba estaba sobre los riscos que rodeaban la playa, que el constante batir del viento marino adelgazó sus muros hasta dejarlos traslúcidos, y cuando llegaba la hora de desnudarse para dormir, su voluptuosa sombra hacía una danza a contraluz que a esa altura sólo los cormoranes disfrutaban. Continuar leyendo »

Una vez dicho, el secreto cae de improviso sobre el confidente, lleno de significado y consecuencias. Entonces, la gravedad de la declaración altera los colores del cielo, y paraliza a los pájaros en pleno vuelo.   Continuar leyendo »

LOS VISITANTES

Le parecía estar frente a un espacio oculto detrás del velo delgado de una cortina de agua. Si lo palpaba con los ojos cerrados sentía su sustancia tibia, epidérmica; si se aproximaba unos pasos, oía el rumor de otras lenguas y otros signos para comunicarse con la mujer desconocida que cepillaba su cabello con la misma disciplina que ella leía. Toda la existencia era una fruta que podía ser atravesada por el agujero de un gusano. Continuar leyendo »

EL SÉPTIMO PATIO

Las cosas son importantes. Somos animales recolectores, un poco más sofisticados, pero con las mismas pulsiones prehistóricas; entonces, si quieres conocer bien a alguien, primero debes Continuar leyendo »

LA SEÑORA HU

 

Según contaba Afrodita, una mañana de agosto y sin mediar explicación, su buena amiga la señora Hu se retiró al pabellón del Séptimo Patio de la casa en que vivía con su esposo y, desde ese día, no aceptó sus besos, ni sus abrazos. Continuar leyendo »

AFRODITA

 

Un guiño cariñoso para mi amiga T.

Toda mujer necesita una tía Afrodita para que le explique oportunamente algunas cosas sencillas que muchas veces las madres no explican a sus hijas, por pudor, por miopía o por simple distracción.

Nunca porque no saben. Continuar leyendo »

(8) EL JARDINERO KANTO

Kanto

Ahora los dedos del Señor Sun no alcanzaban su cabello,

las ruedas del cielo giraban sin ruido

y Mitsuo ya conocía a Kanto. Continuar leyendo »

(7) ENREDADOS

La señalética del mundo 

La señalética del mundo

se orientaba en esos días hacia el Señor Sun. Continuar leyendo »

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